martes, 20 de enero de 2009


Querida Holly: No tengo mucho tiempo, no lo digo literalmente. Digo, estás comprando helado y volverás pronto, pero presiento que esta será la última carta, porque me queda solo una cosa para decirte. No es para que me recuerdes o para hacerte comprar una lámpara, tú puedes cuidarte sin mi ayuda, es para decirte cuanto me mueves, cuanto me cambiaste. Me convertiste en un hombre al amarte Holly, y por eso te estoy eternamente agradecido, literalmente. Si puedes prometerme algo, prométeme que cuando estés triste o insegura, o pierdas la fé por completo, tratarás de verte a ti misma a través de mis ojos. Gracias por el honor de ser mi esposa, soy un hombre que no se arrepiente de nada. ¡Qué afortunado soy! Tú hiciste mi vida Holly, pero yo solo soy un capítulo en la tuya, habrá más… lo prometo. Entonces aquí viene, el grande: no temas enamorarte de nuevo. Está atenta a esa señal cuando se acaba la vida que conoces. P.S: siempre te amaré Gerry.

No hay comentarios:

Publicar un comentario