miércoles, 21 de enero de 2009


¿Como diablos se había metido en aquella situación? Justo cuando estaba a punto de recoger fragmentos de su vida despedazada, volvía a dejarlos caer y se le desparramaban. Pensaba que había encontrado un amigo, alguien en quien confiar. No pretendía verse envuelta en un absurdo triángulo amoroso. Y era absurdo porque la tercera persona ni siquiera estaba presente. Así que tal vez no estaba enamorada de el, pero si realmente lo estaba, ¿no seria la primera en darse cuenta en vez de pedir unos días para “pensarlo”? ahora bien, entonces ¿por qué no podía olvidarse del asunto? Si no lo amaba, debía ser franca y decírselo claramente, pero en cambio allí estaba, pensando… cuando de hecho era una cuestión fácil de responder con un simple si o no. Que rara era la vida.

Posdata: te amo

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